Juzgar el arte contemporáneo / Judging Contemporary Art

Book reviews, Contemporary art

Juliane Rebentisch (Dir.), Dieter Roelstraete, Christiane Voss, Christoph Menke, Bojana Kunst, Alexander García Düttmann, Juzgar el arte contemporáneo / Judging Contemporary Art, Universidad Pública de Navarra, Pamplona, 2012, 286 págs.

Ya nos advirtió Walter Benjamín que la reproducción técnica de la obra de arte acabaría con el arte. Lo que no podía imaginar era el fugaz desarrollo de la técnica, el auge de la producción artística hasta convertirse en una potente industria y, coImagennsecuentemente, la relación con el mercado. Con ello, parece que dos caminos avancen paralelamente: aumenta la producción y la comercialización de las obras de arte y, al mismo tiempo, cada vez es más profundo su desconocimiento. La pregunta sobre qué es el arte contemporáneo se convierte en la cuestión principal de esta área. Buena muestra de ello puede verse en la edición del anterior simposio internacional de la Cátedra Jorge Oteiza ¿Qué es arte contemporáneo hoy? (Universidad Pública de Navarra, 2010).

Las formas artísticas han proliferado  hasta el punto de que cualquier cosa es un signo estético y, del mismo modo, los signos estéticos coexisten en una situación de indiferencia que hace imposible el juicio estético. Los referentes o parámetros desde los que antes se juzgaban las obras de arte han desaparecido, con lo que la sensación de desconcierto ante las manifestaciones artísticas contemporáneas es generalizada. Cada son más también los que tratan de explicar de manera sencilla y cercana el arte contemporáneo, pero pese a este atractivo, a veces la exposición se quedan en la narración histórica y no terminan de convencer. La más reciente muestra de ello es el libro de Gompertz ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos (Taurus, 2013).

Respondiendo a estas cuestiones la Cátedra Jorge Oteiza publica el libro con las conferencias del simposio internacional Juzgar el arte contemporáneo, celebrado el año pasado en Pamplona. Este simposio, organizado en colaboración con la Fundación Mapfre, fue dirigido por Juliane Rebentisch, profesora de Filosofía y Estética en la Universidad de Arte y Diseño de Offenbach (Alemania) quien destaca en la introducción las series dificultades para el juicio estético que plantea el arte contemporáneo. El libro recoge las cinco conferencias de los expertos reconocidos internacionalmente en los diferentes campos de la estética como la museística, la filosofía del arte o los medios audiovisuales.

Dieter Roelstraete, filósofo de formación y conservador “Manilow Senior” del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, rompe la brecha con “El juicio en parís”. De manera breve y precisa nos muestra el desarrollo del juicio estético: el nacimiento de la mano derecha de Kant y la pronta muerte la mano izquierda de Hegel. Una vez se cae en la cuenta de que el juicio estético no es tan desinteresado como se pensó en un primer momento, autores como Foucault o Derrida tratan de desenmarañar la red de intereses y “así mostrar que el juicio estético no se estructura como una nítida dicotomía de sujeto y objeto, como una separación, sino que forma parte de una realidad mucho más intrincada de enredos y dependencias” (p.37). Como él mismo dice, ya no nos encontramos en la situación privilegiada del Caminante sobre un mar de niebla (Friedrich, 2010), sino que estamos en medio de la neblina intentando comprender.

Christiane Voss, profesora de Filosofía de los Medios de Comunicación y Filosofía de los Medios Audiovisuales en la Universidad Bauhaus de Weimar, parece adentrarse en esa niebla y no siempre es fácil saber hacia dónde se dirige. Desde la perspectiva kantiana se introduce en el mundo de las emociones y realiza una revisión del prejuicio epistémico y la estructura judicativa implícita de los afectos. Su propuesta, en sus propias palabras, considera que “aquello que se necesita para establecer la unidad emocional entre cambios cognitivos y físicos heterogéneos dentro de una situación es el propio acto relevante de adscribir una emoción” (p. 65). Aunque se trata de una propuesta interesante el texto se adentra en la estética de lo feo como una manera de reflexionar sobre la repugnancia y la vergüenza en la vida cotidiana y, como todo ello, nos muestra la fragilidad de nuestros propios juicios estéticos.

Por su parte, Christoph Menke, profesor de Filosofía Práctica en la Universidad Goethe de Fráncfort del Meno, se pregunta cuál es el papel del juicio en el campo de lo estético? Y con lucidez y maestría que “la práctica estética de juzgar es la práctica paradójica del autoconocimiento del juicio” (p. 84). Es decir, que mediante el juicio estético ponemos en cuestión o conocemos nuestra manera de juzgar. La crítica del juicio supone la crítica de la percepción sensible y, al mismo tiempo, la crítica de la propia racionalidad. Y por medio de la crítica de una obra que considera “mala” (Amt, Rauch, 2004) presenta como “la validez de un objeto estético no consiste en otra cosa que hacer posible su crítica estética” (p. 93).

     ImagenPero si lo que se busca es precisamente ver el ejercicio del juicio frente al arte contemporáneo habrá que acudir a Bojana Kunst, filósofa y profesora en el Centro de Estudios de Interpretación de la Universidad de Hamburgo. Sobre la base de la obra El espectador emancipado de Rancière, la autora analiza la activación de la audiencia a través del examen de las performances. Es interesante detenerse a considerar que la exigencia de la participación del espectador, hasta el extremo de que “no habría evento sin la activación del esfuerzo de la audiencia” (p. 109). Con ello también realiza una revisión del papel de los museos contemporáneos. Su papel no consiste ya en un lugar cerrado que alberga obras de arte, sino un nuevo espacio público de confluencia entre artistas y espectadores que por medio de su interacción realizan obras artísticas. Sin embargo, si se lleva hasta el final esta reflexión se pone en duda la necesidad de los propios museos.

El broche final corresponde a Alexander García Düttmann, profesor de Filosofía y Cultura Visual en Goldsmiths College (Universidad de Londres). Como si se lo hubieran propuesto en esta última conferencia se aúnan cuestiones anteriores y se reflexiona sobre la creación y el conocimiento, sobre cómo la creación muestra lo nuevo que surge y, al mismo tiempo, aquello que perece. De esta manera, “quien contempla una obra de arte y siente la intensidad que el juicio estético expresa la vitalidad del <<sentimiento de vida>>, participa de un <<acto creador>> sin el cual la obra no existiría” (p. 141). Con ello hemos llegado a unas de las máximas de gran parte del arte contemporáneo: el derrumbamiento de todo los muros que separen arte y vida.

El libro cuenta con la recopilación de los textos en inglés de modo que el lector interesado en entender en qué situación se encuentra la reflexión y crítica del arte contemporáneo pueda elegir. Pese a ello o, quizá, por esta misma razón no hay un cierre, el análisis de conclusiones, ni se recogen las preguntas y respuestas que suelen dotar de gran interés a este tipo de conferencias. Le corresponde al lector actuar de manera activa, tal y como se ha advertido que funciona el arte contemporáneo, y hacerse sus propias preguntas, buscar las obras que se comentan y acudir a la exposición más cercana para poner en práctica su juicio estético.

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