Fluxus III: El encuentro con Beuys

Contemporary art

Quizás pueda decirse que no es posible entender el “fluxus” sino se vive, se participa vitalmente en él. Por eso mismo hay que intentar fluir lo máximo posible en este mundo tan sólido y rígido, tan lleno de ruido.

No obstante, también habría que señalar que su comprensión se hace todavía más difícil cuando tratamos de acercarnos a estas obras en un ambiente que no es el suyo: el museo.

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Este verano tuve la oportunidad de volver a ver una obra de Joseph Beuys en el MACBA. Se trataba de un simple cuadro con una siglas F.I.U. Había que conocer algo de la historia, intereses y participación política de este autor para identificar aquello como una reivindicación a la Free International UniversityTampoco ese conocimiento otorgaba ningún halo de misterio a la obra. Pero delante de él recordé que justo un año antes en aquel mismo museo tuve con otra obra de Beuys uno de los momentos más estéticos y catárticos de mi vida.

En medio de una muestra un tanto extraña o, más bien, habría que decir al fondo en un rincón, tras pasar por una gran cantidad de obras sin orden ni concierto se hallaba su obra: Hinter dem Knochen wird gezählt – Schmerzraum (“Se cuenta detrás del hueso – Espacio de dolor”). Se trataba de una misteriosa habitación forrada de plomo con unas desconcertantes anillas de plata junto a la bombilla en el techo. 

Espacio de dolor

Hinter dem Knochen wird gezählt – Schmerzraum (1983)

Ninguna descripción conseguiría llegar a transmitir la sensación de aislamiento y paz que transmitía aquella instalación. Tras mirarla unos segundos me introduje en ella y me senté en el medio de la habitación. No sé cuántos minutos reales pude estar allí ni si hubo más gente conmigo. No sabía si había que entender nada más, pero al leer la ficha que acompañaba a la obra me sorprendió que lo que allí se decía coincidía bastantes con la interpretación que le había dado durante aquellos minutos.

Estar en aquella sala fue como dialogar con Beuys sobre la soledad, el dolor y la muerte, sobre la posibilidad de purificación interior y la necesidad de liberación que sólo vienen cuando uno se de frente a la soledad, el dolor y la muerte. En el fondo, aquella habitación no era más que una plasmación de algo tan vital como ese lugar interior donde se encuentran nuestro dolor y nuestro refugio. Y sí, en aquella habitación había luz y uno podía salir de allí purificado.

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