Arte y ¿política?

Artículos, Crítica de la razón pública

El s. XX es un siglo de revoluciones intelectuales, sociales, políticas y artísticas. Tras la segunda Guerra Mundial el panorama mundial había cambiado y América se había erigido en la gran potencia tanto económica como artística. Sin embargo, las revoluciones artísticas no desaparecieron completamente del ámbito europeo. A partir de los años cincuenta encontramos un desarrollo paralelo de unas prácticas artísticas que apuestan por otorgar más énfasis a la acción: Dick Higgins lo denominará performance, Allan Kaprow happening y George Brecht evento.

Por lo que corresponde a España se comenzará a hablar de arte de acción. El arte de acción se desarrolla en territorio español a partir de la creación del grupo Zaj. Su reivindicación de borrar la distinción entre arte y vida había sido puesta bajo sospecha por el régimen ya que se consideraba peligroso contemplar la vida con la libertad qconcierto_zaj_en_nueva_york_smallue mostraban sus acciones. Tanto fue así que en 1967 el Ministro de la Gobernación, General Alonso Vega, lanzó la consigna de prohibir la presentación de Zaj en los teatros nacionales “por promover la anarquía”. Sin embargo, nada impidió que sólo cinco años después la ciudad de Pamplona se transformara en un gran escenario por el que pasaron alrededor de trescientos cincuenta artistas presentando las propuestas más variadas, internacionales y radicales. Los Encuentro de Pamplona del 72 fueron la muestra más representativa e internacional de un arte comprometido con la sociedad y de que las acciones reivindicativas pueden ser pacíficas.

Pero, ¿fueron una excepción? No, seguramente no hubo artista en esa época que se mantuviera ajeno de la situación política. Sin embargo, también los hubo comprometidos antes y después, dentro y fuera de España. Los artistas siempre han sido conscientes de que sus obras son altavoces de ideas que pueden cambiar el mundo. En este sentido, el arte siempre ha tenido una vertiente política, pública, un compromiso con el despertar social imprescindible.

a84eccd0fab59ee306a8455f24294423Precisamente por eso, también es susceptible de convertirse en un arte panfletario que somete el arte a intereses partidistas. Quizá sea difícil saber dónde está la línea, quizá no esté tanto fuera, como dentro de uno mismo. Con el tiempo se discierne entre el arte (la política) panfletaria y la que tenía un verdadero proyecto social. Parece que en los tiempos que corren se vuelve a despertar el sentimiento democrático, pero no el compromiso. Parece que los nuevos proyectos no consiguen aunar las fuerzas de antaño. Aunque los proyectos políticos y artísticos estén dispersos, la regla para mantener el equilibrio entre ambos es clara: hacer pensar sí, imponer el pensamiento: no.

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