Puertas abiertas al arte contemporáneo

Contemporary art, Performance, Philosophy of Art

Quién iba a decir que en Torino me encontraría con las puertas abiertas al arte contemporáneo. Puede que por una cuestión estratégica, comercial o intelectual, pero lo cierto es que mientras Roma explota la edad clásica y Firenze exalta el Renacimiento, Torino ha abierto las puertas a la contemporáneidad. Esta ciudad es conocida por su museo egipcio (que ya comenté), por el museo de arte oriental, por la Sindone, por los palacios reales o por il Borgo Medievale. Sin embargo, en los últimos años su apuesta artística se ha centrado en el arte contemporáneo y, debo decir, se nota.

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Arm #2. Ed Young

Hace unas semanas tuvo lugar Artissima, la gran feria de arte contemporáneo (5-8 de noviembre). La distribución de las galerías, las paredes blancas, el continuo transitar de gente era muy parecido al del resto de ferias, tipo ARCO en España. Con una salvedad: en este caso se había reservado un lateral para la realización de performances. Es decir, mientras uno paseaba por las galerías de todo el mundo, de vez en cuando se escuchaba por unos altavoces que la próxima performance estaba a punto de comenzar. El artista tenía un tiempo determinado para realizar su “pieza”, para interactuar con el público. No sólo se trataba de “verlas”, sino de participar. La participación puede ser física o, simplemente, mental. No a todo el mundo le resulta fácil “entrar” en este juego, pero reconozco que yo no suelo encontrar ninguna dificultad.

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Rise. Marie Egger

Esta afinidad me llevó a participar con gran entusiasmo en la performance de Marie Egger. La artista se presentó y con voz enérgica iba dando una serie de indicaciones que un buen grupo de personas nos decidimos a seguir: mirarle, sonreír, gritar, palmear… incluso levantarnos y ponernos en el lugar reservado al artista. Cantamos, bailamos y rodeamos a la artista con nuestros cuerpos según ella nos pidió hasta que dijo “se acabó” y todo el mundo aplaudió. Egger consiguió despertar nuestras emociones y movilizarnos con ellas, nos convirtió en una masa enfurecida y en una fiesta improvisada. Aquello fue un pequeño extracto de lo que en realidad hacen los mass media con todos nosotros, un reflejo del poder mimético que ejerce la masa. ¿Se quedó con todos nosotros? Sí, supongo que un poco sí, pero nadie se quedó molesto. Sonreímos ante nuestra ingenuidad, ante el poder del arte. Resultó una experiencia catártica.

Además, la feria me dio la oportunidad de ver obras de grandes artistas como Kosuth, Ai Weiwei o Marina Abramovic y descubrir a artistas interesantes como Ed Young, Hrair Sarkissian, Regina Jose Galindo o Jaroslaw Kozlowski. No obstante, lo más interesante es que la feria del arte no acababa en los límites del complejo, sino que se extendía por toda la ciudad. Así, durante la noche del sábado (la Notte Bianca) todas las galerías de arte de la ciudad tendrían las puertas abiertas para los visitantes. La mayoría estrenaba exposición y, algunas, anunciaban sorpresas y performances.

La ciudad entera era una gran d0a61ca8e2aa0d965b0edbfb285108c7feria de arte y era impresionante la cantidad de gente que iba de una galería a otra. Los galeristas explicaban la exposición, cuando no era el mismo artista quien te invitaba a entrar. De todo y para todos los gustos: desde mis queridos y archiconocidos Warhol, Lichtenstein, Rauschenberg hasta los “recién llegados” Fabio Viale, Davide ColtroFatma Bucak o Andrea Modica. Si distintas eran las obras, más lo era el público: mayores y jóvenes, grupos y personas solas, bohemios y enchaquetados, expertos y escépticos… allí estaban todos abiertos a lo que la noche les deparase, dispuestos a reflexionar y a disfrutar. A veces dos minutos servían para hacerse cargo de las obras, otras veces hubiera deseado tener dos horas sólo para disfrutar de una pieza.

Me gustaría destacar otra performance en la que tuve la suerte de participar: Yang (zhi) (cultivar). La artista Loredana Galante dispuso un buffet en el que el participante debía coger su bandeja, un plato, una cuchara, un vaso y una pequeña planta. En el plato se le servía una dosis de tierra y en el vaso se podía elegir entre distintos líquidos embotellados y clasificados con nombres: tranquilidad, amor, etc. Se acudía con todo aquello al centro de la sala donde estaba una alfombra dispuesta para la “plantación”. La

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Yang (zhi). Loredana Galante

performance sólo la realizaron mujeres y, en el caso de tenerlos, de sus hijos. Los niños entraron hasta el fondo y no se apartaban de su pequeña porción de tierra. Mientras ellos seguían ahí, Loredana explicó que con esta acción pretendía poner de manifiesto cómo en realidad todos tenemos una pequeña porción de tierra que cuidar y debemos ser conscientes de cómo nuestras acciones repercuten en el resto de personas que nos rodean, así como en el conjunto de la sociedad. Una performance que se convirtió en pura poesía y transmitió una gran serenidad a todos los presentes.

La performance no es el único recurso del arte contemporáneo, pero qué duda cabe que es uno de sus platos preferidos. Lo es porque permite la interacción directa con la vida y una mayor participación del espectador. Artista-obra-vida-público y vuelta a comenzar generando un círculo virtuoso. Un círculo que despierta la conciencia artística y conlleva una repercusión vital: comienza a verse la vida con ojos de artista. Todo es susceptible de convertirse en arte, pero no por ello todo es inmediatamente arte: para serlo deben darse unas condiciones mínimas. Para ser una buena obra artística deben cumplirse no sólo unas condiciones mínimas, sino que se tiene en cuenta principalmente cómo se adecuan lo expresado y la forma en la que ha sido expresado. En este sentido, en terminología de Danto, las obras son “significados encarnados”. La manera en la que el significado se encarna es decisiva para la configuración de la obra. En términos clásicos podríamos decir que en la forma, en el cómo se ha hecho -no sólo en el resultado final-, nos lo jugamos todo.

Puesto que la performance permite una mayor unión con la vida que otras representaciones más tradicionales, a veces los artistas la consideran más apropiada para despertar la conciencia social, denunciar injusticias, etc. Pero, puesto que como acabamos de decir, el “cómo” ha sido llevado a cabo es tan relevante como lo que se quiere decir, el artista debe ser consciente de que el modo de llevarlo a cabo puede modificar sustancialmente su obra.

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Art is over. Gabriele de Santis

Cuando los medios son desproporcionados a lo que se quiere expresar se puede llegar a desvirtuar la obra, se puede convertir en una cosa distinta de lo que, en realidad, el artista quería que fuera. En definitiva, el cómo está hecha la obra puede cambiar el marco interpretativo de la propia obra y puede llevar, incluso, a no ser considera como obra de arte.

La no interpretación de la “obra” como obra puede ocurrir por la ausencia de elementos que nos hagan interpretar la obra como tal (basta pensar en la pieza que tiraron a la basura hace unas semanas después de una fiesta) o por la desproporción entre el contenido y la forma. La relevancia o gravedad del contenido que el artista desea expresar/denunciar no justifica cualquier “forma”. Hoy en día pueden encontrarse muchas obras con contenido político o crítica social pero pocas consiguen el equilibrio adecuado y, en ocasiones, el peso político fagocita el interés artístico. En esta línea, se puede pasar la línea entre hacer un arte crítico-político y servirse del arte para realizar una denuncia. La línea es frágil, pero una vez se cruza el arte pierde gran parte de su valor.

Por último, cuando los medios con los que se ha llevado a cabo la obra resultan ofensivos, degradantes e insultantes no sólo la obra pierde valor, sino que el artista demuestra poco aprecio por el arte. Y lo que es todavía más importante, ya que nos estamos moviendo en el mundo de la vida, demuestra poco respeto por las personas. La degradación del arte no restituye la degradación que, por desgracia, encontramos en la vida, sino que contribuye a fomentarla.

Es maravilloso que el arte y la vida confluyan, pero no todas las confluencias son igualmente válidas. Sólo los grandes artistas suelen encontrar el equilibrio adecuado que mantiene las puertas abiertas para que transiten libremente el arte y la vida. Sólo ellos hacen grande el arte y nos hacen apreciar la vida.

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2 comentarios en “Puertas abiertas al arte contemporáneo

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